Venezuela

Hunger for creation

Living in Venezuela is not an easy thing. It does not matter how hungry you are with the new spectacular idea you just had, the only fact that you live in Venezuela makes everything harder for you. Not because Venezuela is a bad country, but because to embrace on a project requires planning, that in Venezuela does not exist. Not because Venezuelan people are bad or disorganized, not even because Venezuelans don’t like to work (this is a lie, Venezuelans, at least the ones I know, are hard workers), instead of that the real problem is because we have one of the worst institutional instabilities in the whole world. Making a plan in Venezuela for the next week is a risky task, because you don’t know what could possibly happen the next week. The only thing you know for sure is that anything is certain (and not in the Socratic way). Everything can change from this hour to another. Unlike other countries like the U.S., or Germany where you can easily make a schedule easy to follow for your new business idea. In Venezuela the struggle comes from every corner.

Today, after making presence in one of the most inspirational establishments I have ever had the opportunity to assist: the Impact Hub Caracas, I left the site more in love with my country. The establishment is a large room full of compartments beautifully distributed to face the creativity problems the entrepreneurs have to face every day. The spot is really amazing, with the floor not so good decorated but perfectly adapted to all needs: simple, clean and solid. The walls cover all by messages, drawings and little stickers that can improve a lot your mental process to take out as much as you can from your brain, inspiration, smart, useful. In conclusion: The entire site is perfectly designed to be neither fancy nor luxurious at all, instead perfect for the creative process. The result is that now I feel more in love with my country, but as one of the speaker said: “loving Venezuela is a harmful love, you really don’t know why, but you love it. You love your country and you love your people, but you are always in the struggle of not knowing if you should go or stay”. That’s the feeling a lot of Venezuelans feel every morning when they wake up and the basic supplies they need are not available. The deep political, social and economic problems are always chasing us, not matter where we go, not matter how we feel. We, as Venezuelans, cannot lose sight of the present situation because we could get involve in the result of bad public resolutions without even knowing they exist. That’s a risk not worth taking.

Who doesn’t fantasize with the idea of leaving the country and going somewhere else where one can live with dignity? Live somewhere else where the lives of the people are respected, the public institutions works as expected despite the government and the government leads to good politics. Rule for the many and not for the one. I’m sure we all have done it, at least once. Is it bad? No, it isn’t. It’s the reality and we have to deal with it. I, myself, have fantasize with the idea of leaving the country looking for a “better future”, but what I have not realize is that the future is something uncertain, it does not matter what country we go, it will always be uncertain, because is not only the planning or the idea of living in a house with everything we need or have the supplies in the supermarket, of course it is important and I hate how in my country we have to stand in line to buy basic goods, but your future is made up by you and nobody else. I don’t know what the future holds (Has the future really the power to hold something?), but what I know is that as long as possible I will give everything to pursue my dreams and to love my country in the process.

We are not tied to our country’s ideals or our country’s bad governments; we don’t even have to love our country. I don’t love Venezuela because is Venezuela. I love Venezuela because is my country. Venezuela is beautiful, yes, but the whole world is. What tie me to this country are my roots, some love beyond description. Some feeling, some sensation that is beyond description, that to understand it you need to feel it, right in your soul. I love my country because is mine. I don’t believe in that nonsense of the “most beautiful beaches and women in the world”, I don’t believe that I have a duty to love my country, but instead I have a duty with myself, with my beliefs and as long as I can… I will love my country from inside, working for it. Venezuela, as any other country is unique, but the authenticity and uniqueness of my country is the thing that matters to me, is the thing that I want to transmit to all the people I know and don’t know. The Venezuelan feeling is the beautiful thing I want to pass on to other hearts. My hunger for creation will stay in Venezuela as long as possible, Living Venezuela, because Venezuela needs to be lived.

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Impresionante campaña en contra del silencio internacional (FOTOS)

En las redes sociales el movimiento ha sido impresionante, entre esos movimientos hay una campaña especial de un usuario de twitter: @_calavera_ donde muestra lo que para muchos mandatarios era “dictadura” en su tiempo y ahora le llaman “democracia” a lo que sucede en el país. También “liberación” y “fascismo” haciendo comparaciones con imágenes del momento en dichos países y el nuestro. Me llama mucho la atención lo poderosa que puede ser esta campaña. Una de las que más me llamó la atención fue la de la Presidenta Dilma Rousseff de Brasil.

Dilma Rousseff

Lo de Dilma Rousseff impresiona mucho debido a que ella fue guerrillera en el tiempo de la dictadura militar que sufrió su país. Fue encarcelada y torturada por militares. Al parecer, el dinero te hace perder la memoria.

Dejo a continuación las demás imágenes, donde se incluyen el Presidente Correa de Ecuador, exPresidente Lula Da Silva de Brasil, Presidente de Bolivia, Evo Morales, Presidente de Uruguay, “El Pepe” Mujica, Presidente de Perú, Ollanta Humala, Secretario de la OEA, Insulza, Presidenta de Chile, Michelle Bachelet, Presidenta de Argentina, Cristina Fernández y el Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega.

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La oposición: de la entrevista de Nicolás Maduro con Christiane Amanpour

Christiane Amanpour con Nicolás Maduro

En mi publicación pasada hablé sobre los medios de comunicación en la entrevista entre Nicolás Maduro y Christiane Amanpour, En esta nueva entrada tocaré el tema de la oposición y la pregunta tan importante que ha hecho la periodista al mandatario.

Vamos con la segunda pregunta que hizo Christiane Amanpour:

Luego de las críticas de Maduro a CNN en español y su ligadura con el “Gobierno de Estados Unidos” para desprestigiar a Venezuela, esto fue lo que Amanpour respondió, también va su nueva pregunta a la cual estaremos prestando atención:

AMANPOUR: Como miembro de CNN, le quiero asegurar que CNN es una red independiente y que todos nuestros corresponsales y productores reportan la verdad, así que estoy muy alegre de escuchar que usted garantizará la seguridad de ahora en adelante, así como la de otros medios de comunicación. Pero déjeme preguntarle, usted acaba de decir que están enfrentando ahora una de las peores épocas de violencia y disturbio en Venezuela en los últimos diez años. Esta semana estuvimos observando que mientras pagaba tributo al Presidente Chávez, en su primer aniversario de muerte, usted nuevamente criticó a la oposición y los llamó fascistas – los llama usted extremistas. ¿Es eso lo que realmente piensa acerca de ellos? ¿Realmente piensa que son todos unos fascistas radicales extremistas?
MADURO: Esa es una excelente pregunta, porque incluso la oposición… ha habido un debate y diferentes posiciones. Al principio la mayoría de la oposición es parte del estado de ánimo, el grupo democrático. Por la vía electoral han tratado de cambiar el gobierno. Han participado en elecciones, tienen diputados, la oposición tienen el 40% de los diputados en la Asamblea. Tienen gobernadores, tienen alcaldes, han participado en todas las campañas presidenciales de los últimos años con un candidato único, con todas las fuerzas de la oposición en respaldo, ellos han intentado a través de medios democráticos presentar su programa al país. Sin embargo, la oposición participó en el golpe de Estado ejecutado contra el Presidente Hugo Chávez en abril del 2002. Hicieron otro golpe de Estado en Diciembre 2002, 2003, ejecutaron otra acción similar a la de hoy para provocar violencia para otro golpe de Estado en 2004. Trataron de deshacerse de ese pasado, de ese registro, pero digo hoy tú y tu prestigiosa audiencia deberían saber en los Estados Unidos que aquellos que han empezado el plan de violencia es una minoría, es un pequeño grupo que pertenece a la oposición y ellos están poniendo al resto de la oposición en una grave situación y esta crítica la habo públicamente y no digo que ellos están de acuerdo con estos ataques. En los Estados Unidos, dame un ejemplo, un caso de EE.UU, un grupo político, ellos llaman para ofrecer el Presidente Obama y ellos luego tienen un mapa a seguir y dicen: “este día vamos a hacer esto y aquello para deshacernos de Obama, vamos a la Casa Blanca este día para que el Presidente Obama se vaya”. ¿Qué haría los EE.UU si a un pequeño grupo dice que ellos van a generar una revolución o una revuelta para cambiar el gobierno constitucional de los EE.UU? Supongo que el Estado reaccionará, entonces luego acudirán a sus herramientas para restablecer el orden y la paz a su (no se comprende) a esos que están en contra de la Constitución, y eso es exactamente lo que ha estado sucediendo en el país estas últimas semanas.

Las acusaciones de Christiane Amanpour están muy documentadas, por todos los medios (incluso lo gubernamentales), se puede observar cómo el Presidente llama “fascistas”, “escuálidos”, “lacayos del imperio” y muchos otros insultos al sector que piensa diferente a él.

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Medios: De la entrevista de Maduro con Christiane Amanpour

El día de hoy, se transmitió en CNN International una entrevista entre la corresponsal Christiane Amanpour y el Presidente venezolano, Nicolás Maduro.  De esta entrevista se estimaba un poco, quizá bastante, debido a que el Presidente en su papel de mandatario debería informar a la comunidad internacional qué sucede realmente en Venezuela.

Christiane Amanpour con Nicolás Maduro

En el medio de la entrevista la periodista Christiane Amanpour hizo preguntas claves, entre ellas si “la democracia era solo cuestión de elecciones”, “si la unión del país se podría lograr llamando a los venezolanos que piensan distinto ‘fascistas'”, etcétera.

Analizaré una a una las respuestas de Maduro durante toda la entrevista (las más relevantes en materia política, económica y social).

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Querido señor Presidente

Querido señor Presidente, ¿podría tomar un paseo conmigo?

Vamos a prentender que somos dos personas y que usted no es mejor que yo.

Me gustaría preguntarle algunas cosas si podemos hablar honestamente.

¿Qué siente cuando ve a indigente en la calle? ¿A quién le reza en la noche antes de ir a dormir?

¿Qué siente cuando se ve al espejo… está usted orgulloso?

¿Cómo duerme mientras el resto de nosotros llora? ¿Cómo soña cuando una madre no tiene la oportunidad de decir adiós?

¿Cómo camina con su cabeza alta? ¿Podría al menos mirarme en los ojos y decirme POR QUÉ?

Querido señor presidente, ¿fue un niño solitario? ¿Cómo puede decir que “ningún niño se quedará atrás”?

No somos tontos ni ciegos.

Todos están sentados en tus células, mientras pavimenta el camino al infierno.

¿Qué tipo de padre le quitaría a su propia hija sus derechos?

¿Qué tipo de padre podría odiar a su propia hija si fuera homosexual?

Solo puedo imaginar lo que la Primera Dama tiene para decir.

Has venido de un largo camino del Whiskey y la cocaína.

¿Cómo duermes mientras el resto de nosotros llora?

¿Cómo puedes soñar cuando una madre no tiene la oportunidad de decir adiós?

¿Cómo puedes caminar con tu cabeza alta?

¿Puedes si quiera verme a los ojos?

¡Déjame decirte sobre el trabajo duro!

Salario mínimo con un bebé en camino, ¡déjame hablarte sobre trabajo duro!

Reconstruir tu casa después de que las bombas la destruyeran.

¡Déjame hablarte sobre el trabajo duro!

Construir una casa desde una caja de cartón…

Trabajo duro…

¡no sabes nada acerca de trabajo duro!

¿Cómo puedes dormir en la noche?

¿Cómo puedes caminar con la cabeza alta?

Querido Señor Presidente, usted nunca tomaría un paseo conmigo.

¿Lo haría?

¡Respeta!

¡Intenta respetar! Respeta a quien piensa distinto a ti, ¡respeta a tu país! ¡Respeta a aquellos que no siguen lo mismo que tú! ¡Respeta la pluralidad!

La metamorfosis

Ha pasado ya varios años desde que el régimen militar ganó las elecciones democráticamente en mi país. La movilidad popular del nuevo peón de la izquierda surgió efecto después de todo. El populismo movió Venezuela como jamás lo había hecho antes. No estoy seguro si van ya 10 u 11 años, pero lo cierto es que la situación en mi país no ha mejorado nada. Estamos en picada. Muchos analistas políticos dicen que hemos tenido un gran paso en lo social. Consideran que el hecho de que las personas se involucren en la política como ahora lo desean hacer son pasos de progreso. Sin embargo, en lo económico nos vamos hundiendo. El dólar cada vez está subiendo más y la inflación no nos consume aún. Analistas advierten de desabastecimiento si la situación sigue tal como va. ¿Cuánto más podremos aguantar esto? Estamos en el año 2010, ya lo recuerdo, van 12 años. Desde 1998 un régimen militar manda en Miraflores.

Llevamos años viendo cómo el Ejecutivo va apoderándose de todos los poderes públicos uno a uno, con chantajes, con presiones, con amenazas… no importa la artimaña usada por éste, siempre logra salir con lo que desea y como desea. Los medios de comunicación han dado una lucha incansable agrediendo directamente al Ejecutivo sin ningún tipo de resultado real. RCTV fue cerrado. Globovisión es la única ventana realmente opositora a lo que sucede en el país. Venevisión pasa sucesos del país, comunicados de la oposición y un poco de realidad política. Pero la verdad es que es difícil mantener la línea cuando las presiones son tan grandes.

Los años van pasando poco a poco y sigo en la misma rutina. Cada vez que la oposición llama a una movilización voy con ellos, los acompaño y grito consignas que me dan esperanza. Las banderas en el cielo me dicen que todo estará bien, el camino está cercano. Nuestra ruta por fin será marcada por quienes deseamos salir de todo esto. A pesar de eso, cuando el “trámite” termina todo acaba exactamente igual. No puedo imaginar que este país algún día despierte. Estamos perdidos.

Voy caminando al trabajo como todos los días, viendo los abusos del Gobierno central. El sistema de metro en Caracas cada vez funciona peor, las vías de la ciudad capital son un desastre, las colas, la inseguridad… ¡¡siempre llego tarde!! No puedo soportar la impotencia de la tranquilidad de este país. Ojalá algo se pudiera hacer, ojalá se pudiera salir a la calle y por fin culminar con todo esto. Estoy harto de que nunca podamos hacer absolutamente nada para reparar la situación. La vida en este país vale nada.

Camino a la Universidad en la noche, pienso en mi vida, pienso en lo que podría ser de mi ciudad si fuera segura. No me siento seguro en mi campus y me escondo de las motos, me escondo de las sombras. Correteo por los pasillos en las noches, voy en grupos en los que no me siento cómodo pero confiado. Pongo el teléfono en lugares que no me gustaría recordar,  camino con las piernas apretadas y con la indisposición de un ciudadano en un país en guerra. Rezo a un Dios del que no estoy totalmente seguro en busca de protección, me da miedo la oscuridad en mi país.

El Metro me da seguridad porque aún no se atreven a tocarlo estos malditos delincuentes. Odio maldecir, pero ¡qué impotencia me da la delincuencia a la que estoy sometido! Siento temor por mí, por mis seres queridos y por todo aquel que sale a la calle… Muchas veces en todo los días del mes deseo no tener que salir, no quiero arriesgarme. ¡Pero cuánto desearía poder tener el poder tan simple de correr al frente de mi cuadra por recreación! No importa cuánto me esfuerce, todo en la calle me asusta, pero debo vivir con ello. Debo continuar cada día, con el miedo quemándome la piel, con el miedo quemándome las entrañas y entrando en mi sangre. Con el miedo poco a poco invadiendo cada parte de mi ser.

El día a día me hace desear vivir en otro lugar, salir del país es una ventana al primer mundo. A un lugar, tal vez no con la justicia que quisiera, pero sí con la vida que un ciudadano se merece. Las injusticias existen en todos lados, después de todo, ¿sabemos qué es “justicia” realmente? No. Solo improvisamos desde los que nos parece más correcto. La inseguridad de mi país me hace odiar, poco a poco, a la población, a mis hermanos. Siento una transformación en que no quiero sentir, una metamorfosis como la de Kafka, terrible pero latente. La metamorfosis de una persona a un monstruo lleno de odio.

Los medios de comunicación me aterran cada mañana, pero no por decirme qué sucede en mi país, si no por ocultarlo. Me aterra que en la televisión de mi hogar se proclame que Venezuela está muy bien, absolutamente todo se encuentra bajo una tranquilidad extranjera. Una tranquilidad que no la siento como mi hogar, una tranquilidad inexistente. Una tranquilidad que desaparece cuando cruzo la puerta de mi casa. La violencia asecha nuevamente cada rincón de mi vida subiendo hasta mi cabeza y llenarme de odio hacia (casi) cualquier persona.

Las consignas políticas y el uso repetido de la palabra Patria, Fascista, Imperio… me tienen harto. 15 años de un Gobierno que aún le hecha la culpa a uno anterior es tan patético como un Gobierno incompetente. La búsqueda de la verdad se hace cada vez más difícil en un país con las libertades tan reducidas. La verdad se esconde en pequeños rayos de luz que se asoman por ajuros hechos por la democracia, la libertad y la esperanza.

Hoy me siento con ganas de matar personas, aunque mi fuerza de voluntad nunca sea totalmente para esto. Acaban de matar a un familiar en la calle… ¡¡por robarle un maldito celular!! Cuando hago mis demandas formales me informan que es culpa de mi familiar, por sacar el celular en la calle e incitar al acto delictivo. ¿¡Esta basura de dónde ha salido!? ¿¡Cómo no pueden responderme por la vida de mi familiar!? ¡¡Cuánto desearía que no hubiera sido ese familiar mío, si no de ellos!! ¿Por qué debo pagar como ciudadano los errores de este Gobierno de mierda? ¿Por qué?

La fría noche me hiela la sangre, las estrellas iluminan el camino pero la oscuridad reinante me azota poco a poco. Consume mi piel y mis ideales, transforma mis suelos en realidades y destroza mi esperanza. La salida del país es mi única esperanza… ¡cómo puedo dejar mi tierra en medio de la guerra! ¿Cómo puedo abandonar mi país en medio de los problemas? Lamento no poder explicarlo, pero mi vida vale más que un país indiferente. ¡Mi vida vale más que un maldito celular!

Cada día que pasa mi tolerancia se desnivela, miro a todos lados para que no vean cómo insulto a esta gente. No soporto tanta indiferencia por mi país, tanta violencia y tanta mierda. No soporto la burla, no soporto las ganas de tirar un país millonario a los talones de países tercermundistas.

Con armas… nuestra historia sería diferente.

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Impresiones sobre el Kindle Paperwhite de un venezolano

Ha pasado una semana desde que tengo en mis manos el Kindle Paperwhite que compré en Amazon.com, en mi viaje a Miami de diciembre fui en busca de él aprovechando el Free-Shipping que te ofrecían conjunto con el producto, considerando lo inestable, difícil y caro que es traer un paquete a Venezuela.

Cabe aclarar que daré mis impresiones como venezolano, el uso que le puedo dar desde mi país y cómo funcionaría dicho dispositivo aquí.

Imagen

Foto fuente abc.es

El Kindle Paperwhite es una pieza maestra muy económica para todo lo que puede ofrecer, por solo 119$ que serían 749.7 BsF al cambio oficial en mi país podemos decir que éste sería la mejor opción si eres un fanático de la lectura. La tinta para las letras que se usa en el dispositivo es magnifico, se lee sin problemas y no hace daño a la vista al momento de leer en la oscuridad. Funciona mejor que cualquier smartphone, laptop o computadora de escritorio y tablet. La luminosidad de la pantalla no deja nada qué desear, se lee perfecto durante el sol y con luz directa al dispositivo como en la total oscuridad sin hacer daño, la clave está en saber elegir la configuración de la luminosidad (que, incluso, Amazon te ayuda en las opciones dándote recomendaciones en el dispositivo).

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La costumbre como medio de ‘destrucción masiva’

Normalmente al escuchar la palabra “destrucción masiva” nos viene a la mente la famosa nube de hongo que nuestro planeta ha experimentado dos veces en su larga historia de conflictos. Se nos ocurre, por supuesto, las famosas armas de destrucción masiva tales como: las bombas atómicas.

Nube de Hongo.

En nuestra historia llena de  guerras por casi cualquier cosa nos acostumbramos a ver la guerra como algo común que debe pasar. León Tolstói discute esto en el libro Guerra y Paz que citaré textualmente:

Creo que la paz universal es posible, pero no sé cómo decirlo…, no habrá equilibrio político.

Página 29, Guerra y Paz [Editorial Planeta (2003)], Liev Nikoláievich Tolstói. 

Según esta perspectiva la Guerra siempre será necesaria, vivimos con ella y a veces por ella. El profesor Gabriel Morales, de la UCV discutía en una clase de Filosofía de la Praxis I sobre cómo los Estados que son potencia mundial nunca salen de estar en guerra, de hecho, decía el profesor: “todas las generaciones de Estados Unidos han pasado por una guerra, no hay ninguna que no haya pasado por una”. El profesor hacía referencia a la guerra también en algunos países como valía en la sociedad en modo de representación de un héroe, por luchar por la causa de un país al cual, por supuesto, la persona representa. Para este último, el ejemplo era el Príncipe William en las Malvinas.

Nos hemos acostumbrado a las guerras de forma de ver un conflicto de destrucción masivo (más allá de las armas, son los países y las causas de la lucha lo que verdaderamente hace la destrucción masiva) como una situación completamente normal. No llegamos a ver la guerra como algo atroz, si no más bien lo vemos como algo plausible; y de gran ejemplo tenemos las guerras independentistas. No digo que esta lucha o causa de la guerra no sean causas plausibles, pero lo que digo es, ¿cuánto vale la independencia de tu pueblo? ¿A cuántas personas matarías para llevar a cabo tu causa?

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Conversación con una inmigrante

Normalmente cuando se está en alguna cola o espera de algo se hacen pensamientos profundos, se visualiza alrededor, se espía en la música o se interna la mente en el libro de turno. Naturalmente todo dependerá de los gustos de cada persona, como me gusta conversar a veces trato de hacer conversación sin parecer molesto. Hoy en el banco mientras esperaba por mi turno había una señora que me buscó un poco de conversación y me indicó el requerimiento de ella en el banco, a lo largo de 15 minutos tuvimos ciertas palabras sobre la política del banco y si era buena idea tener cuenta en él. Al terminar esta conversación noto un acento un poco extraño y me atrevo a preguntar.

-¿Es usted española?

-No, soy colombiana -respondió -vine a Venezuela hace muchos años.

-Vaya, excelente, ¿hace cuánto que está por este hermoso país?

-Pues, ha pasado un tiempo, estoy desde el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez (1974-1979).

-Ya veo, bueno, me pregunto, ¿qué tal ha visto la situación del país?, puesto que ha pasado ya por muchos años y muchos gobiernos distintos, además, según algunos artículos de periódicos y comentarios de otras personas Venezuela para la época estaba en un excelente estado, ¿qué me puede decir usted de eso?

Pensó por un momento, y al final de una mirada profunda y una sonrisa que se marcó un poco en su rostro solo respondió:

-Regresivo.

-Comprendo. ¿La situación actual de su país natal, como me había comentado era Colombia, qué tal la visualiza para el momento?

-Progresando. Llegué de Colombia incluso este lunes, estuve un tiempo en Bogotá con mi esposo que está allá -hizo una seña con el dedo a un señor mayor de lentes y con poco cabello -. Mi esposo se ha quedado impresionado de cómo Colombia está por un momento parecido al que Venezuela estaba en el tiempo que nosotros llamamos “de oro”, donde todo aquí era excelente. Mientras Colombia ha ido progresando, Venezuela ha ido decayendo. Poco a poco. Pasando por un Gobierno peor que el otro y terminando en el desastre que estamos ahora.

-¿Usted vota?

-No, no puedo votar. Tampoco en mi país. No tengo la nacionalidad venezolana, nunca la he pedido.

-Es una lástima, una ciudadana que aporta cosas a nuestro país debería poder elegir quién gobierna.

-¿Estudias?

-Sí, estudio.

-¿Dónde?

-Estudio en la Universidad Central de Venezuela, acabo de empezar. ¿Sabe usted cuál es?

-Sí, por supuesto. Tú como estudiante, ¿cómo ves el apoyo de este gobierno a este sector?

-Sinceramente, tal vez no sepa del todo de un tema un poco completo, sin embargo sé que el apoyo no es bueno. Puedo hablar desde muchos aspectos, desde apoyo económico, importancia y relevancia social y política y por supuesto el tema de la inseguridad. Además,  la creación de las universidades “políticas” que este Gobierno ha venido haciendo están destruyendo el esfuerzo y ganas de luchar de muchos venezolanos. No es posible que por ejemplo, un médico graduado en la UCV gane una miseria estudiando más de 8 años y un “médico” graduado en la UBV gane más estudiando menos. Preparándose menos. No puede ser posible una falta de respeto tan semejante, podríamos incluso hablar del apoyo económico en cuanto a los estudiantes que piden becas en mi universidad. Una miseria, cuando la vida en la ciudad está tan cara. Naturalmente, apoyo la creación de más universidades pero autónomas. Las personas creen que por la creación de otra universidad todos estudian gracias al creador de la misma, sin darse cuenta que por lo menos en nuestro país tenemos un privilegio: TODOS podemos entrar en una universidad, el único requisito es estudiar, prepararse. Tal vez los exámenes de ingreso a la universidad no sean tan sencillos y por supuesto apoyo la creación de más universidades, más campus y ampliación tal vez de las actuales, más carreras y más mercados donde ejercer. No apoyo, por ejemplo, en Estados Unidos que para estudiar debes tener dinero, porque las universidades son muy costosas, pero en nuestro país que para ingresar a la universidad solo debes pasar un examen por lo menos que tengan la dignidad de estudiar, es difícil, puede ser. Pero si estudias no creo que tengas problemas alguno con esto, si se crearan más universidades habría más oportunidades, si se respetaran los títulos universitarios, si el esfuerzo que pusiste le vieras resultados todos quisieran estar en las universidades, si el apoyo del Gobierno fuera 100% con las universidades tendríamos profesionales más preparados, eso nos daría una ventaja enorme ante el mundo, en cuanto al crecimiento y desarrollo de Venezuela se refiere, ¿y es que para eso estudiamos, no? Para desarrollo personal y el de los nuestros, familia, amigos, país, desconocido. Todo el que quiera progresar debería tener las oportunidades para hacerlo, y para esto es que trabajamos ahora (por lo menos yo), me gustaría ver un país con igualdad de oportunidades.

-Y es que el futuro está en manos de ustedes, los jóvenes, los que desean luchar, tal vez pasen 30 años para que el país termine de surgir pero empezando ahora es el camino. No podemos estar entre las divisiones políticas. Venezuela tiene un problema grave económico, político…

-…social.

-…sí, social, el gran problema social. Aquí las personas no quieren trabajar. Lamentablemente, la estrategia de todo gobierno como éste es ahuyentar a las personas que desean trabajar, que tienen cómo dirigir, cómo progresar, que están preparadas y son personas que pueden impulsar, que pueden convencer que el progreso es posible con el trabajo de todos. La estrategia es dejar a, aunque suene feo, los más flojos en el país para poder tener control total. Este gobierno desea controlarlo todo, quiere tener todo en sus manos y entre sus cuerdas. Ustedes son el futuro, deben luchar y no rendirse, no veas irte como una opción. Intenta luchar, sigue luchando, sé que pueden sacar este país adelante, porque ya nosotros estamos retirados, nos queda solo confiar. No pienses como los demás, de hoy y mañana, recuerda que hay un futuro, uno grande, donde hay más personas que tú. Entiendo mucho tu dolor y entiendo tal vez cómo te sientes. Pero irse no es la opción correcta, luchar sí la es.

-Sí, comprendo. Lo que sucede es que viajando nos damos cuenta de muchas cosas, soy un chamo, quiero vivir tranquilo. Quiero poder estar en la calle caminando mientras hablo con mis amigos, mientras salgo con mi novia, tomar un paseo en la noche, poder salir en la tarde a almorzar con mis padres y poder estar en la calle tranquilo. No con ese miedo que nos vuelve paranoicos de que algo nos podrá pasar, ya no es cuestión de perder pertenencias, ahora es cuestión de perder la vida. Debemos correr para todos lados, no podemos caminar por pasear, eso en este país no es posible. Queremos oportunidades de surgimiento, ayuda en nuestras materias, en nuestras carreras. Vidas universitarias tranquilas. Queremos paz. Lo que más pedimos hoy, es paz. ¿Cómo es posible la paz con un Gobierno que lo único que le importa es estar atado al poder? Entiendo que no podemos irnos, que debemos luchar, si nos vamos todo seguirá igual, quedándonos podemos hacer un cambio. Se debe luchar desde el lugar del conflicto, es solo que hay un momento en el que te cansas y te dices: ¡quiero una vida normal, por favor! ¡Quiero disfrutar de mi juventud!

-Entiendo, pero entiende ahora, si te vas… ¿quién quedará? Si cada persona como tú, que quiere luchar se va, ¿quiénes quedan?

Sonó mi número en la fila del banco y era hora de retirarme, sin embargo, las últimas palabras que me dijo antes de despedirnos fueron:

-Cuando quería irme de mi país, Venezuela era un paraíso… Caracas era la sucursal del cielo… ahora solo es la sucursal del basurero. Cuanto me hubiera gustado que vivieras esos momentos, hijo, volverán, pero solo si luchas. Lucha para que vuelvan, cuando vuelvan tal vez sean 30 años después, ya tendrás tus ideales claros y tal vez tus sueños cumplidos. Pero no te rindas. El sentido no es este, el sentido es seguir adelante. El sentido es saber que tú puedes hacer un cambio y que quieres hacerlo. Sigue estudiando, hijo, confiaré en mis jóvenes, como vieja que soy, es lo único que me queda.