Mérida

Camino al glaciar: Pico Humboldt

Ha pasado casi un año desde el momento en el que una expedición para culminar un curso de Alta Montaña nos llevó de nuevo a la bella Mérida, ubicada en Venezuela. Allí está un parque nacional llamado Sierra Nevada, el cual posee los 6 picos de los 10 más altos de toda Venezuela.

Existe una ruta famosa que muchos montañistas venezolanos y alrededor del mundo quieren completar cada año: la ruta de las 5 águilas. Llamada: la gran travesía, la cual busca hacer el pico Bolívar, pico Humboldt (el único con glaciar durante todo el año actualmente), pico la Concha, pico el León y pico el Toro.

Nosotros, como práctica del curso de Alta Montaña fuimos al pico Humboldt en septiembre del año 2013. El año pasado publiqué “comemontañas: mi experiencia en la sierra de la culata“, en la última foto se puede apreciar el pico Humboldt visto desde la Sierra de la Culata (al norte de Mérida).

humboldt

Una maravilla más de la naturaleza venezolana y la gran diversidad de ambientes que podemos encontrar en el país tropical.

Todo empezó el día de la llegada a Mérida, como de costumbre, nos paramos unas horas en el terminal a hacer las últimas compras y a esperar que el Jeep que nos llevaría hasta “La Mucuy”, subiendo por un pueblo llamado Tabay donde subiríamos a la base del Pico Humboldt, el segundo más alto de Venezuela.

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Mi primera carrera: un Ultra de 55K

Así es, nunca en mi vida he participado en alguna otra carrera que no sea ésta. Lo intenté, sí, claro que lo intenté. El año pasado con todos mis esfuerzos reuní el dinero suficiente para participar en el Maratón CAF 2014, sin embargo, al momento de la inscripción ya fue demasiado tarde y no pude inscribirme. Incluso en el momento que me enteré que harían una nueva inscripción (hoy) también me enteré que estaban agotados, esto ya para el maratón CAF 2015 debido a que el de este año tuvo que ser forzosamente cancelado por los problemas internos del país.

Nunca pude estar en una pequeña carrera de 10K, de 12K, de 21K o incluso un maratón de 42K (¡aunque cuánto me hubiera gustado!), mi vida, mi “destino” o lo-que-sea decidió por encima de mí que el maratón que debía ser para mí es uno en Mérida para el año 2014, corriendo 55 Kilómetros de montaña en una carrera durísima con climas extremos. Pues vale, ¡a por ella!

Todo empezaba en una apacible noche tibia considerando el lugar donde nos encontrábamos: Jají, en el Estado Mérida, Venezuela. El clima nos recibía con todo el cielo despejado mostrándonos las estrellas que nos guiarían hasta el sendero de nuestra meta, el sendero que recorrimos algunos por más de 10 horas hasta llegar a la esperanzadora plaza de las Heroínas, en todo el centro de la ciudad de Mérida.

La carrera comenzaba en la puntual hora de las 3:00 a.m., donde nos recibiría un gran estandarte que decía “Salida” con muchos logos de patrocinantes y el de la carrera misma de Mérida, al sonar el pito y decir: ¡salida!, todos empezamos a trotar apaciblemente en una pequeña subida de asfalto que se extendía por no más de 2 kilómetros hasta entrar en un camino de tierra que nos llevaría durante más de 23 kilómetros hasta el punto de corte de la carrera.

Entre esos 23 kilómetros pasamos por el Valle del los conejos, un valle bellísimo lleno de naturaleza por doquier y conejos buscando comida en la oscuridad, riachuelos dispersos entre carretera y roca mientras el saludo del sol llegaba desde el este, inundando de colores el cielo. En el kilómetro 12, luego de pasar por el punto de hidratación del kilómetro 10, sufrí un calambre severo en la pierna derecha que me hizo tirarme en el piso por alrededor de 5 minutos, solo en la oscuridad mientras trataba a duras penas estirar la pierna hasta que se me pasara el dolor. Se me pasó luego de estirar pero no fui capaz de trotar más, al menos por unas cuantas horas. El camino hasta el kilómetro 25 era perfecto para trotar, amplio, subidas bajadas no tan pronunciadas y un gran ambiente.

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Comemontañas

Varios intentos fallidos de dar un viaje que prometía ser espectacular llegó al fin después de 7 meses de planear el primero, era 21 de Julio del año 2013 cuando llegamos al Terminal de Mérida. Pasaba la mañana y luego de pasar más de 12 horas en un autobús habíamos perdido quizá la sensación en varios músculos. El hambre atormentaba y el calor de la ciudad florecía.

Tiempo de hacer las compras antes del trekking, recargar baterías con un poco de comida, terminar los preparativos y por último: montarse los bolsos. Pasamos por la ciudad y llegamos al casco de la ciudad de Mérida para en la Av. 2 tomar el autobús que nos llevaría a la entrada del parque nacional Sierra de la Culata.

Llegó el mediodía cuando nos cargamos los bolsos definitivamente. Luego de la despedida y unas cuantas fotos, nos tomamos una chicha, algunos comieron fresas con crema y empezamos el camino hacia el primer campamento. Según los guías era más allá de El Valle de los muertos y del Refugio número 2 (último lugar donde vimos personas hasta el último día del camino). En este camino tan preciado la vista era preciosa, sin haber empezado realmente el estar a más de 2900 msnm hacía que el frío apareciera un poco y la vista de los pueblos adyacentes resplandecieran en la poca luz del sol que teníamos por la alta densidad de nubes que nos rodeaban. Finalmente… comenzamos.

De izquierda a derecha: Jacinto, Yuri, Vidal, René, Patricia, Alejandro. Abajo: Yo.

De izquierda a derecha: Jacinto, Yuri, Vidal, René, Patricia, Alejandro. Abajo: Yo.

Ruta: Sierra de la Culata – Aguas termales del Musuy.

La caminata no prometía ser tan dura y siguiendo los consejos de nuestra compañera (la única que antes había pasado por esta misma ruta) el primer campamento sería levantado cerca de El Valle de los muertos. Pues bien, el camino empezaba y no se levantaba demasiado, se veían turistas por doquier llegando un poco lejos en el camino para ver montaña sin civilización. Un mar de colores con inclinaciones engañosas en las alturas de los frailejones. Los caballos, el río un poco contaminado y la escasa carretera que seguíamos terminaría pronto, al llegar justo al puesto de guarda parques de El Jarillo.

Como en cualquier expedición, y más si no se sabe la ruta, empezó la primera gran decisión, ¿cuál era el camino real? ¿Por dónde debíamos ir? ¿Qué camino nos levaría realmente al Valle y además luego nos guiaría a la base del pico Pan de Azúcar?

La tarde caía y las dudas asaltaban a solo el inicio de la ruta que prometía espectáculo y paz. La ansiedad aumentaba y por no poder ayudar simplemente (los cursantes) debimos quedarnos mirando mientras los guías (que tampoco sabían pero tenían un gps) identificaban la ruta.

Luego de 1 hora subiendo y bajando al P.G.P. El Jarillo para poder identificar la ruta o preguntarle a alguien nos encontramos a un señor de un aspecto un poco extraño. Vestía mono y camisa como cualquier campista, estaba descalzo y tenía el bolso típico de trekking, de unos 75L. Se acercó a nosotros y empezó a charlar sobre lo que podía ser la ruta, cómo llegar y largos etcéteras explicándonos un poco más de las dos formas para llegar. La primera y para nada placentera (la ruta difícil y corta) que nos llevaría unos 30 minutos o menos, y la otra ruta que fue la que tomamos, más placentera y con más zigzagueo.  Le preguntamos de una vez la ruta para el pico Pan de Azúcar donde más abajo nos habían comentado que estaba nevado (¡wao!). Le preguntamos cómo llegar, curiosamente agarró una botella de 2 litros de Coca-Cola y señaló dónde estábamos en ese momento en su envase plástico, nos explicó que el camino más bonito era derecho por el valle, subir a la ventana pasar barro negro y llegar al refugio para ascender al pico en recta, así, un camino para comemontañas.

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Nuevos retos, nuevas inquietudes

Y el de la foto soy yo, asumiendo nuevos retos. Caminando, siempre caminando.

En nuestro mundo y supongo que en cualquiera que exista, los retos van saliendo más y más. Tenemos retos todos los días, desde poder levantarnos de la cama (aunque suene más básico que tomar agua) hasta poder enfrentar un problema y gritarlo  para poder soportar lo que venga luego. ¿Cómo entonces podemos afrontar estos retos de una manera más fácil?

Tenemos que ser simplemente arriesgados y ver qué pasa luego, dejarlo estar. Podemos ver un gran reto por delante cuando el miedo nos consume desde las arterias, estamos temblando y la mente se nos nubla. El cielo va oscureciéndose poco a poco y ya luego, cuando decidimos aceptar el reto solo avanzamos con la lluvia en los ojos y el peso en los pies. Caminamos, seguimos.

Ahora mismo mi máximo reto tal vez sea poder mantener la calma antes los problemas, tener un tiempo para mí donde pueda descubrir quién soy realmente y quién quiero ser.

Se han dado cuenta, tal vez, que en estos últimos meses no he escrito demasiado y supongo que ha sido a causa de un gran bloqueo mental que he tenido en este último tiempo. Un bloqueo que no me ha permitido avanzar libremente a través de las raíces de la vida, cruzando los ríos de un destino fortuito. ¿Destino fortuito? ¿No será esto, pues, una contradicción? Es difícil creer en un destino cuando la vida está llena de azar, ¿pero si no creo en el azar cómo tampoco en el destino? Me parece que el destino no existe, Una invención para justificar los éxitos en la modestia de las personas. ¿Cómo una persona está destinada a sufrir por toda su vida teniendo 1 desgraciada por día? Supongo que aunque ese destino exista todo pierde su poder al tener otra forma de llevar la situación. Como leía hace tiempo:

“The things that happen to you are powerless without your reaction”

Me parece muy acertado. La reacción es lo más importante para afrontar los nuevos retos y calmar esas inquietudes. Cuando creemos que algo podemos hacer lo terminamos logrando, lo he experimentado muchas veces y la última fue hace una semana. Estaba de viaje en Mérida en la Sierra de la Culata subiendo unas montañas y haciendo un trekking bastante entretenido, el primer día fue fatal; creía siempre que no podía lograrlo y siempre estaba de último en el grupo al seguir subiendo, me causaba pronto y me daba mucha ansiedad. Quizá también por la falta de ejercicio, pero al siguiente día ya iba de tercero detrás de dos guías gritándome a mí mismo que sí se podía y no había razones reales para rendirse, nunca rendirse. Era solo cuestión de mentalidad.

Para enfrentar mis próximos retos simplemente debo tener en cuenta que la mentalidad es lo más importante, avanzar y seguir en el camino de la vida que se vuelve tan complicado como divertido. Tal vez para algunos este post no tenga sentido, pero para mí, es lo mejor que he podido escribir en mucho tiempo, escribir sin detenerme y expresar lo que siento sin pensarlo. Simplemente escribir.

Los retos vienen cada día, debes poder controlar tus actitudes hasta no querer lastimar a la persona que amas, buscar una salida juntos y plantearse metas. Lo divertido de esos retos en conjunto, es que cuando lo logran, alguien te abrazará por el éxito en conjunto.