Deseo

Búsqueda

Las rosas se distinguen en cualquier camino primaveral, en algún momento será por sus espinas, hoy puede ser por su color. Por su matiz perfecta entre la figura de cada pétalo. La vida deambula al sonido y movimiento del gran viento que agita desde las montañas hasta el mar, viniendo de cada dirección para advertirnos de cambios venideros necesarios, tal vez uno radical o de un simple rocío a la luz de la luna.

El sol alumbra el césped de una mañana como cualquier otra mientras el tiempo separa lo que se debe a hacer a lo que se desea hacer, la debilidad de la carne hace que nuestros deseos se conviertan en pasiones pasajeras entre romances problemáticos convirtiéndolos en simple juegos, imaginamos la vida en un paraíso de flores sin espinas, cuando las espinas son la parte baja para llegar a la bella rosa. Un mundo lleno de comodidades creadas por las manos mientras destruimos la mente en nuestra miseria terrenal, dibujamos siluetas de acciones ante la visita de la mente flagelada en la casa de la bondad. Caminamos entre carbones calientes queriendo llegar a las aguas que provienen del infierno para pensar que vale la pena el dolor si tenemos un poco de satisfacción al final del camino. Manejamos nuestros deseos de que sufrir sea parte del máximo deseo humano. El sufrimiento lo convertimos en el placer matutino para poder exigir ideales a la mente, lo convertimos en el placer que probamos al desayuno luego del pequeño tazón de cereal. Hacemos el dolor el máximo placer. Lo convertimos en nuestro deseo, le adoramos.

Afeminamos nuestros sentidos en el uso de las artes mientras exigimos masculinidad en las acciones, afeminamos la mente inclinándola ante el abismo del eterno olvido. Mutilamos los valores ante el abuso del poder del amor, asesinamos las virtudes ante el sufrimiento.  Matamos la mente ante el uso del cuerpo, flagelamos el alma y olvidamos el corazón al uso de la carne, exigimos paz con nuestras acciones mientras crucificamos la mente ante la falta de pureza en el alma.

Añoramos al ser amado hasta convertirlo en nuestra obsesión más grande, le levantamos como levantamos a la deidad que le oramos todas las mañanas, confundimos amor con idolatría, confundimos cariño con amor y nos precipitamos al volcán de un venidero sufrimiento.

Menospreciamos las mentes brillantes y los escritos del libro que la Filosofía nos regala en sus atardeceres profundos debajo del árbol de la verdad que nos lanza manzanas cual Newton para descubrir los principios que rigen la vida. Menospreciamos los regalos de Dios y decidimos tirarlos en la abundante basura de pensamientos. Luchamos por la libertad que dan las leyes, cortejamos las artes mientras afeminamos el cuerpo.

Matamos el amor para convertirlo en pasión, asesinamos la razón para seguir el instinto, nos convertimos en el estado natural de un hombre sediento de deseos carnales mientras olvidamos la naturaleza de la mente y la aprovechamos para el bien de un universo necesitado de ser descubierto, quemamos y botamos libros ante la arrogancia de nuestro saber. Flagelamos naciones, destruimos ciudades ante nuestra visita y la audacia de la arrogancia en la incomprensión de nuestros ojos antes las verdades del mundo, lloramos en la montaña del olvido las acciones que no pudimos ejecutar antes de nuestros errores ejecutados.

Dejamos el amor de lado ante la creencia de haber encontrado el verdadero camino, manejamos en una carretera llena de caminos donde decidimos simplemente arrollar otros autos, corremos en el maratón para ganar y no para disfrutar, nadamos en una playa con miedo a la vida mientras cedemos ante los vicios humanos disfrutando el espejismo de vida. La falacia del progreso la seguimos en el mundo dominado por la retórica, criticamos el avance de los cuerpos ante el retroceso de los nuestros, criticamos la superación de la inmadurez mientras caemos en la contradicción cotidiana.

Juzgamos creencias, juzgamos actitudes, juzgamos decisiones, juzgamos vidas, juzgamos personas cuando deberíamos juzgar espejos, cuando deberíamos juzgar reflejos.

Nos estrellamos ante paredes de agua.

Ahorcamos las virtudes ante nuevos retos, nos suicidamos en las diferencias entre lo ideal y lo real, confundimos conceptos en un intento por dar sentido a nuestra atareada mente, jugamos con las palabras en un intento desesperado por tener la razón, matamos amores ante el pecado del orgullo. Tomamos del pozo prohibido y comemos del fruto maldito, solo por probar nuestra soberbia y elevar la curiosidad.

Olvidamos el amor ante las sensaciones momentáneas, jugamos al correcto en un mundo incorrecto. Quemamos las palabras que hieren nuestra arrogancia y amenazan nuestros tronos, ignoramos las estrellas por la luminosidad de la luna, buscamos elegancia y olvidamos la bondad. Buscamos apariencia ante los ojos de los virtuosos. Buscamos sabiduría sin referirnos con exactitud a la palabra, destruimos conceptos para adecuarlos a los nuestros, alimentamos más la arrogancia. Alimentamos el ego, alimentamos los vicios en busca de la virtud. Desesperamos en el muro de los lamentos explotando lo sagrado de nuestros adversarios. Nos disculpamos por los males externos sin ser capaces de afrontar nuestros males. Opinamos ante la maldad ajena mientras la nuestro la practicamos en la puerta de nuestro hogar.

Destruimos nuestro amor en busca de fortalecerlo, quemamos cartas y relatos con las palabras escupidas por nuestros groseros labios. Emitimos juicios mentales olvidando la pureza de un alma en pena.

Juzgamos la ignorancia con nuestra fingida inteligencia, hacemos verdades entre mentiras parafraseadas, repetimos defectos y errores. Menospreciamos los regalos de la  Madre con nuestra avaricia, Jugamos al salvador en un mundo de crucifixiones.

Vendemos nuestra alma al diablo que creamos en nuestro desesperado intento por tener estatus en el mundo animal de la civilización. Disfrazamos defectos y aceptamos mentirosos. Buscamos respuestas en la nada de la soledad.

Somos los imbéciles del mundo inteligente.

El trabajo en Venezuela

¿Qué tanto vale trabajar duro durante todo un mes cuando el mísero sueldo que gana alguien (siendo mínimo) alcanza para tres pares de zapatos de marca y quizá quede para el taxi, solo quizá? Poniendo, por supuesto, los zapatos lo más barato posible.

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Imagina esto, teniendo por lo menos una familia que mantener, siendo el hombre, ¿qué tanto tendrás que sobrecargarte para tener un mes merecido? Salir a pasear, comer bien cada día y cargar con todos los gastos de la casa sin que tu esposa saque un centavo de su bolsillo. Además de esto, encargarse de todas sus necesidades, difícil, ¿cierto? Imagina que en mercado mensual siendo tres personas (al tener un niño) esté por encima del millón de bolívares y solo te quede unos 800 Bolívares más para el resto de mes, ¿la ropa? ¿Necesidades de la familia, hijo, madre, padre? ¿Regalitos? ¿Colegio? ¿¡Etc.!?

Todos queremos viajar, conocer, visitar a la familia etcétera, pero para ponerlo bien hablamos solo del sueldo mínimo, que no vale nada. Con ese sueldo mínimo una persona que tenga familia que mantener tiene que estirar a lo máximo su bolsillo para llegar a fin de mes. Quizá conseguir otro trabajo y llegar muerto a casa, matarse cada día y nunca disfrutar a su familia, tampoco es la idea, ¿cierto?

Todos queremos progresar, ir adelante, que nos vean con la cara en alto. ¿Cuán difícil puede ser? La clave para el éxito es la perseverancia, recuerda que si vas a hacer algo tienes que hacerlo bien, no solo por hacerlo. Con ganas, con el corazón, dejar la flojera de lado y salir a hacer un poco de ejercicio que da una energía espectacular.

Si nos sobrecargamos de trabajo terminaremos siendo esclavos del mismo, no disfrutando absolutamente nada. Me he cansado de leer comentarios donde dictan lo siguiente: “si no te gusta tu trabajo, renuncia”, ¿quién quiere renunciar a un trabajo siendo -en Venezuela -tan difícil de conseguir uno? Aunque no te guste la necesidad te obliga a, y es cuando nos paramos a pensar, ¿qué nos ha pasado? ¿Por qué dejamos de pensar tanto y en vez de esforzarnos más tiramos todo por la borda y dejamos que el curso de la vida lo llevara la suerte?

Es cierto que debemos buscar ese trabajo que nos apasione y no trabajemos jamás, me explico, no flojos que no hacen nada pero tienen trabajo y si es de empresa hace que ésta se hunda, qué va. Hablo de conseguir un trabajo que sea nuestra pasión, tanto así que podamos disfrutarlo al máximo y jamás sentir como si de verdad estuviéramos en el trabajo.

Imagínate querer echar todo a la basura y salir corriendo por no aguantar la presión, ¿entendible o cobardía? Vamos, te has metido en un lío tú mismo, sáfate de él.

El trabajo por el sueldo mínimo en Venezuela es tan fuerte que a muchos nos deja pensando si de verdad vale la pena trabajar tanto por tan poco dinero.

¿Por qué no estudiaste y le echaste como era debido? Varios preguntarán, pero, ¿qué pasa si cometí errores y no quise hacerlo y me quedé como estúpido viendo el techo y jamás valoré lo que la vida me daba? ¿Ahora por eso deben dejarme morir en el abismo? Qué va, hallemos soluciones.

Tan difícil la vida como un videojuego de God of War, pero, espera, ¿eso acaso no lo paso pensando lo suficiente y guardándome unos cuantos trucos? 😉

La vida es como un videojuego, las veces que caes recibes experiencia para próximos retos, cada día es una nueva enseñanza, la cuestión está en cómo la tomes.

Meses después, le escribe Robinson Recalde… nos vemos.

Primero de Noviembre de 2011.

La Fama

La fama

 

¡Ah, aquello llamado fama, lo que todo el mundo desea! No hay duda, todo el mundo así sea un poco menospreciado desea la fama, aquél poder mágico existente que te hace importante, interesante, elegante, tema de conversación, todo lo que desees… la fama lo tiene. Es obvio que yo lo veo de esa forma, no soy famoso, ni si quiera tengo un blog súper leído: fieles seguidores pero nada más, espero algún día llegar a más. Britney Spears por ejemplo dijo que no quería que sus hijos se fueran por el mundo del espectáculo, pero Britt… ¡son tus hijos! Ya sólo por eso son famosos. No cabe duda que a las personas del mundo del espectáculo no les agrade demsiado la idea de que toda su vida privada sea acechada, toda palabra grabada y toda foto guardada. ¿A quién le gusta eso de todas formas? ¡A nadie! Sin embargo, a pesar de todo lo malo que la Fama nos ofrece, no nos importa… ¡siempre la deseamos! Puede ser lo peor que exista, pero la tentación de que todo el mundo se interese por ti, sepa de ti, hable de ti es más que todo mal rato que ésta pueda hacerte pasar, quizá a mí por ejemplo me encanta ser reconocido: por un buen trabajo, una buena labor, algo que haya hecho bien, ¿y a quién no? Pero quizá existan esas personas que les guste vivir en el anonimato.

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