Los problemas de una mente en reposo

Diariamente nos jactamos de lo sencillo que es hacer cualquier cosa que se nos venga a la mente. Cualquier tema de disciplina nos parece el más sencillo que puede existir… hasta que nos toca hacerlo a nosotros. El éxito, al parecer, solemos verlo como una escalara de un solo piso donde no hubo ni fracasos, ni torturas, ni noches sin sueño ni nada de esas cosas horribles que creemos estamos exentos solo porque no las conocemos. Solemos pensar algo como: empiezo hoy y en tres meses seré rico. No creo exista lugar o meta alguna donde eso sea posible.

Reflexionando sobre lo que me gusta hacer, lo que estoy haciendo y lo que debería hacer me di cuenta que en la lista estas tres cosas no están compaginando de la mejor forma posible. De hecho, no están compaginando en lo absoluto.

¿Por qué será que en las ciudades el tiempo pasa velozmente mientras que en los pueblos tranquilos se hace lento y provechoso? Quizá porque la velocidad externa afecta la velocidad interna, haciéndonos creer inmediatamente que todo está pasando como un rayo veloz. Quizá porque en los pueblos las distracciones naturales no son suficientes para hacernos ver que el día pasa velozmente. Mientras escribo, puedo escuchar música, enviar mensajes, pensar en los correos que debo enviar y además estar planeando mentalmente mis discursos para cuando me reúna con ciertas personas a ciertas horas, además de, por supuesto, planear mi fin de semana de descanso. El problema de la velocidad es el multitasking.

Sin poder concentrarnos en una sola actividad y teniendo tantos recursos a la mano descuidamos todo lo demás, descuidamos todo lo que existe. Pero, ¿cómo no hacerlo? Si tenemos deseos de vivir la vida “soñada”, cualquiera que sea esa vida. Nos descuidamos del presente para enfocarnos en el futuro, nos volvemos ansiosos y nos enterramos en la miseria de la incertidumbre.

La disciplina, después de todo, siempre tiene que ver con un enorme poder mental sobre nosotros mismos y nuestras decisiones. Si decidimos siempre por irnos por placeres instantáneos, no tendremos jamás el gran placer final del éxito. Y así como textos sin sentido para ordenar la mente o incluso para seguir una disciplina, todos necesitamos diariamente ese recuerdo de disciplina que nos motiva a ser lo que siempre hemos soñado ser.

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5 comments

  1. Ciertamente, con frecuencia me veo identificada con ello. O dejar de hacer ciertas cosas porque las haré en “algún momento”. Me gustó el concepto del texto, y no he olvidado que te debo una respuesta. Un abrazo Robinson!

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