Me siento devastado…

No deberían publicarse cosas de índole totalmente personal en un blog de Internet, sin embargo, no me importa demasiado qué puedan pensar muchas personas con referente a mi sentir actualmente. 

Todo da vueltas, todo va en círculos, es absolutamente incomprensible como romper un círculo siendo una figura perfecta. Seré sincero, no sé de qué rayos estoy hablando. Solo escribo por escribir, escribo por soltar, escribo por sudar palabras agrias que no quiero en mi interior. Escribo por eliminar sentimientos amargos en palabras tardías, en frases inconclusas, en puntos mal puestos, escribo por placer, escribo por tanto… por tan poco.

En mi lógica personal, la vida no podría verse devastada por la ruina de relaciones, la vida no podría verse devastada por la salida precipitada de quien no quieres que se vaya, ¿pero cómo se define el querer ante una persona que amas? Filosofía imbécil.

Cambian las palabras, cambia el humor, cambia el corazón, cambia la razón… cambia el puto cielo escondido entre nubes de colores grises apunto de reventar. La estupidez emana desde los rayos del sol hasta la respiración de nuestros débiles cuerpos. Somos la simple humillación de la naturaleza, débiles y estúpidos. 

El fracaso de la fuerza, la prehistoria del cosmos, el simple susurro del viento más débil entre montañas en el Himalaya. Me siento como la pieza perdida del rompecabezas sencillo: necesaria, pero sin importancia.

Entre palabras vacías, falsas, dolorosas termino diciendo lo que no quiero decir, afrontando el nunca jamás del perdido para siempre. Afrontando el final del infinito, el final de lo eterno.

Escribir luego de haber pasado un poco de tanto  y tanto de poco se hace complicado. Las críticas de los gusto más mínimos, de lo mejor, de lo peor, de tu esencia, de tu ser… La burla infinita entre paredes de cristal. 

La sinfónica no da más, la sinfonía se desvanece, el tono reduce, los dedos cansados y las mentes destruidas dan paso al sueño. El sueño pasa poco a poco y domina, atraviesa los huesos… daña la piel…

El dolor más profundo y resumido viene cuando el amor te abandona, cuando le abandonas. Cuando todo se rompe y cae en pedazos. La vida vale nada, tú no vales nada. Luego, el camino arduo empieza… la montaña cae.

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