La (in)justicia de Venezuela

Era una calurosa tarde cuando salía directo al trabajo desde mi casa, eran ya la 1:55 cuando llegué a la estación del metro para trasladarme. A las 2:30 me conseguía en la estación Los Dos Caminos para agarrar la camioneta hacia la Urbina.

De pronto se monta un hombre con una camisa un poco gastada, cara de pánico, nervios y también con una cara que gritaba “ayúdenme”, en seguida empezó a hablar. Me encontraba leyendo Intriga en Bagdad cuando escuché algo curioso:

Les doy buenas tardes a todo el que pueda responderme con educación y al que no, de igual forma lo hago. Vengo a contarles algo que me sucedió el sábado pasado y por la razón que me encuentro aquí parado.

De una vez pensé, otra persona que se monta en la camioneta pidiendo dinero porque algún familiar tiene problemas y necesita dinero para. Ignoré todo lo demás, proseguí leyendo cuando dijo:

Acabo de meter una demanda a un subcomisario…

Detuve la lectura, cerré el libro y empecé a prestar atención, tal vez lo que venía a decirnos el señor era algo que de verdad necesitaba una completa atención. Prosiguió, en un tono claro y fuerte para que todos escucharan.

Soy jardinero, el sábado pasado estaba realizando unos trabajos en el sector de Sebucan, ese día, mi hijo decidió acompañarme a realizar mis trabajos.

El señor describió perfectamente la dirección e incluso dijo el nombre del edificio, cosa que olvidé por completo. Seguí escuchando:

En un determinado momento mi hijo me indicó que tenía ganas de orinar. Lo hizo en una parte del jardín. Entiendo que es mi culpa por no rependerlo y permitirlo. Entiendo que esto está mal. Cuando mi hijo realizaba la acción llegó un subcomisario que vivía justo al frente donde mi hijo realizaba el acto, el señor se bajó de su camioneta y sacó una pistola. No era una pistola cualquiera, era una pistola muy grande, señores. Cuando la sacó, con el mango le ha pegado a mi hijo en la espalda. Nunca, y Dios me perdone, nunca había sentido tanta impotencia en mi vida. Sentí tanta impotencia que dejé el trabajo como estaba, recogí mis herramientas y me fui a mi casa.

Cuando el señor indicó que su impotencia era enorme, pensamientos de lucha vinieron a mi mente. Pensé que lo intentó golpear y podía haber pasado algo peor. El señor se veía muy tranquilo y me imagino que esto podía hacer (seguro a cualquiera) que explotara en cuestión de segundos.

En la noche, cuando nos encontrábamos en la casa, el niño empezó a quejarse, decía que su espalda le dolía mucho y lloraba. No aguantaba el dolor, tuvimos que salir en la noche al médico y descubrimos que mi hijo poseía una costilla rota. El médico me recomendó que demandara al subcomisario en la Lopna, de aquí me mandaron al Ministerio Público. Cuando intenté hacer mi demanda me indicó la persona que me atendió que no sería un procedimiento sencillo.

Fue cuando me pregunté, ¿y dónde está la jodida justicia que prometen a los desprotegidos y más pobres en este rico país lleno de líderes miserables?

Señores, estoy aquí, para pedirles una ayuda, llevo ya reunido 1150 bolívares honradamente, necesito reunir el dinero suficiente para realizarle a mi hijo una resonancia magnética y varios exámenes. (Los nombró todos, no los recuerdo).

He aprendido mi lección porque no negaré lo que he hecho, estuvo mal de mi parte. Sin embargo, esta no es forma de tratar a una pobre criatura que no sabe de mundo. No sabe de malicia, no sabe de la maldad, no conoce más cosa que inocencia.

Al terminar su discurso se puso a hablar con varios pasajeros que hicieron muchas preguntas, le dieron dinero y como de costumbre dijeron: “Dios te bendiga y te ayude con el problema, que bendiga al niño”.

Me surgieron muchas preguntas, algunas de temas filosóficos que no tocaré en este momento.

La otra pregunta (además de la que ya formulé) es la siguiente: ¿por qué es complicado demandar a un subcomisario? ¿Es que acaso es ALGO MÁS que el señor jardinero? No lo entiendo. ¡El señor golpeó a un niño con UNA PISTOLA! Le rompió una costilla, podrán ustedes figurar el tamaño del golpe.

Hoy hablaba con un compañero de trabajo que estudia Medicina en la Universidad Central de Venezuela, hablábamos de la situación actual de país desde algunos puntos sin entrar en temas completamente profundos. Claro que cuando se habla de un tema como este, estos tópicos “profundos” son casi imposibles de evitar.

Nos preguntábamos, ¿cómo el Ministro de Salud no sabe ni qué es una enfermedad, el Presidente de Cantv, mejor dicho, el Ministro para Ciencia, Tecnología e Innovación no sabe nada de la materia?

Cuando pasamos por las calles vemos tantas cosas por arreglar en este país.

Muchas personas tratamos de convencernos diariamente que la salida no es irse, es quedarse y luchar, sigo manteniendo tales palabras, pero hay un momento donde te hartas, donde quieres una vida tranquila. No estar escondiéndote el teléfono hasta en las medias, correr a las 8 de la noche porque ya es oscuro y tienes miedo. Estar pendiente de que nadie te siga, de que el bolso no se encuentre abierto, de que en el metro no te saquen de los bolsillos.

Ir a los supermercados y tener que agarrar lo que esté, porque jamás puedes escoger nada. Nada hay, todo falta. Cazar la Harina, el Aceite, la azúcar, el arroz… todo. Ir a la playa a relajarte pero esto es lo que menos logras. Debes estar pendiente que no te roben el bolso, cuidado (si tienes) con el carro. No sacar el celular y largos etcéteras donde la inseguridad nos tiene a todos los venezolanos hartos.

Pensar que con un sueldo mínimo no puedes ni hacer un mercado decente. Pensar que las calles están cada vez peor, que los títulos de universidad no te sirven para nada. Que el sueldo de una persona preparada sigue siendo un asco. ¿Cómo piensas en un futuro, en una familia, en un casa propia cuando el precio de las mismas están brutalmente elevados? ¿Cómo piensas en un futuro mejor cuando los productos nacionales escasean cada vez más, cuando el transporte público es cada vez peor y más caro? ¿Cómo piensas en un futuro cuando por donde veas, hay huecos enormes de problemas? No hay luz, no hay agua, el agua que hay está cochina, llena de tierra, asquerosa. ¿Cómo se percibe tranquilidad cuando no se puede andar por la calle tomando un paseo? Tal vez esa palabra, “salir a caminar” en Caracas es difícil que exista realmente. Cuando sales a caminar, terminas corriendo porque todo te da miedo. En algún momento, entras en la locura, crees que te siguen, crees que tu sombra es un ladrón.

Lo que más me cuesta entender de todo es cómo apoyan a quien nos hunde…

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2 comments

  1. Que triste, realmente lo es… =S Pero… Que haremos? Seguir quejándonos? Con eso cambiaremos la situación ? Irnos? No creo que sea opción para todos..
    Deberías hacer un post que nos ayude a ver las cosas desde el punto de vista que debemos verlo, desde la aceptación y algo que nos motive a seguir adelante con una actitud positiva, a hacer nuestra parte bien a pesar de tanta injusticia, que no es fácil, eso lo tenemos muy claro, pero por lo menos tendremos la satisfacción de que hemos dado lo mejor y la esperanza de que en algún momento cambiará…

    Un post así llevaría un par de días, pero causaría un impacto positivo en quien lo lea no crees? Podrías??

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    1. No sé si leíste mi post, https://cultualt.wordpress.com/2013/02/17/this-is-war/ Bastante corto, en él expongo la idea de qué tan bueno es ser mártir. ¿Qué tan bueno lo es? Algunas personas tratan solo de tener una vida tranquila (como yo) pero siguen con las ganas de que el país salga adelante y no siga estancado, no siga en el camino que va. Estamos a punto de sufrir un cambio radical… Quiero saber qué cambio es ese, quiero participar en un cambio en mi país. Hacer post que motiven a las personas es excelente, ¿pero cómo motivas a las masas que ven lo que pasan como algo bueno? Mucho de los problemas de este país no han terminado de resolverse porque las personas se ciegan a todo y creen lo que la televisión dice y como la televisión (venezolana) está opacada por canales del Gobierno, pues… Pero sí, si una persona puede cambiar su mentalidad y darse cuenta de que en realidad lo que pasa NO está bien, estaríamos haciendo un gran cambio. Buena idea, gracias 🙂

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